Planificar tu luna de miel
Ya pasó el gran día y ¡por fin ha llegado el momento de irse de luna de miel! Pero, vaya… estabas tan concentrada en organizar la boda que se te olvidó pensar en tu escapada de recién casados. Preparar una luna de miel además de la boda puede ser estresante, pero no tiene por qué serlo.
Aquí tienes 8 pasos a seguir para organizar tu luna de miel perfecta.
Decidan si realmente quieren una luna de miel.
Hoy en día, la luna de miel es menos “obligatoria” que antes. Muchas parejas prefieren utilizar el dinero que gastarían en el viaje para dar la entrada de una casa o ahorrarlo pensando en el futuro o en los hijos. Si sientes que una luna de miel no es lo mejor para ti y tu pareja, ¡no pasa nada! Es el comienzo de vuestra nueva vida juntos, y puede que no sea así como queráis estrenarla. Solo asegúrense de hablar con claridad con cualquier persona que vaya a aportar una cantidad importante de dinero a la boda, explicándole en qué lo vais a emplear.
Empieza a planear con antelación.
Organizar una boda es muy estresante. Organizar una boda y además una luna de miel es algo que no recomendamos en absoluto. Si puedes, divide la planificación por fases. Intenta dejar toda la organización de la boda cerrada antes de ponerte con la luna de miel, o al revés (¡probablemente después de la boda no tendrás muchas ganas de planear nada!). Te ahorrarás muchos nervios más adelante si tienes claro desde el principio qué vais a hacer.
Valora trabajar con una agencia de viajes.
Si la idea de organizar tu boda y tu luna de miel te resulta simplemente abrumadora, quizá sea el momento de pedir ayuda. Este es el momento perfecto para recurrir a una agencia de viajes. Pagarás algo de comisión, pero la tranquilidad compensa. Algunas agencias tienen tarifas especiales para lunas de miel o pueden coordinarse con tu wedding planner para ajustar fechas, y además podrán conseguirte experiencias especiales.
Piensa en hacer una luna de miel más adelante.
No es obligatorio irse de luna de miel justo después de la boda. Aunque no aconsejamos esperar 10 años, si necesitáis posponer el viaje unos meses después de casaros, no pasa nada. Viajar en temporada baja puede ahorraros bastante dinero, y también hay cosas que resolver en casa. Haz lo que necesites para estar tranquila: quieres disfrutar de la compañía de tu pareja, no estar tan estresada que ni siquiera puedas vivir la experiencia de la luna de miel.
Pide tus días libres en el trabajo cuanto antes.
En cuanto tengáis claras las fechas y el destino de la luna de miel, pide tus días libres en el trabajo de inmediato. La clave para las lunas de miel es planificar con mucha antelación, así que no dejes que te pille el toro. Lo último que quieres es que te digan que no puedes irte o que no te van a pagar las vacaciones porque se te olvidó solicitar los días.
Piensa en el dinero.
Cuando te sientes con tu pareja a elaborar el presupuesto inicial de la boda, no olvides incluir la luna de miel. Tenerla en cuenta desde el principio te ahorrará mucho estrés más adelante. Separar el dinero del viaje desde el principio puede ayudarte a elegir entre dos destinos o horarios de vuelo, y te dará una idea de lo ajustados que queréis ser al empezar vuestra vida en común.
Piensa adónde queréis ir.
La luna de miel marca el tono del inicio de vuestro matrimonio. Así que, si a uno no le gusta nada la playa pero el otro insiste en un viaje tropical, quizá no estéis empezando con buen pie. Habla seriamente con tu pareja sobre cómo queréis disfrutar de la luna de miel. Buscad algo en lo que ambos estéis de acuerdo y que no os deje la cuenta temblando.
Permítete ser un poco egoísta.
Si otra persona va a pagar vuestra luna de miel, es importante respetar sus deseos. Pero, mientras que la boda suele organizarse pensando en los demás, la luna de miel es solo para vosotros dos. No dejes que las expectativas ajenas se interpongan. Aprovecha este momento para disfrutar de vuestra felicidad recién casados sin preocuparte por lo que quiera nadie más.